Isa y yo no nos parecemos

Isa y yo no nos parecemos,  pero ella entre todas las madres del mundo me escogió a mi.
Así es ella de generosa y especial.
Aunque no me gusten los perros y cuide mi forma de vestir más de lo que ella entienda, me eligió a mi.
Pudo escoger a una madre perruna, pero ya se resignó a que mi amor por los animales sea distante y esquivo.
Pudo elegir a una madre más relajada, pero me acompaña a la peluquería y acepta que le regale una manicure y que ésta le dure casi dos meses. (Isaporfacambiateelesmalte)
Me pregunta alguna vez súper afanada y entusiasmada sobre su look y es, para mi, música para mis oídos.

Me encanta verla arreglada y lucir un estilo chic y despreocupado que sólo ella tiene.

Isa desayuna tomates, casi nunca lee mis posts y tiene una manera de relacionarse con los demás como para dictar cursos y dar cátedra.

Cómo sé que este post sí lo vas a leer, trataré de no explayarme tanto y ser ligera y divertida (madrenoseastanintensa)

Isa debe ser al menos la top 5 favorite person de toda la gente que la conoce.

Tiene una enorme capacidad para hacerse querer, terminar de favorita y ser invitada a los planes más épicos del mundo mundial.
Nunca deja de sorprendernos con sus mil planes y escapadas a distintos lugares del planeta. Ella respira libertad y emana simplicidad.
Así, de ese modo, eligió su siguiente destino: Madrid sin escala.
Lo decidió un día, hizo sus trámites y nos dio la noticia.
Ella hace unos años, y a pesar de parecer desapegada, dijo firmemente que no se iría a estudiar fuera porque no se quería separar nunca de mi.

No quería separarse nunca de mi.

Esa es la mayor declaración de amor que Isabella me ha hecho.

Hoy desafía sus temores y se lanza al mundo como ella lo sabe hacer : valiente, decidida y con su permanente serenidad.

Se va a conquistar Madrid y a seguir diseñando el mundo.

A Isa y a mi nos encanta dormir y hacer planes en la comodidad de nuestra casa. Eso y nuestro amor por el diseño nos impulsó a ser socias y lanzarnos a la aventura de las pijamas.

No podríamos tener un mejor negocio juntas : nada nos gusta más que estar en la cama.

También nos fascina pasear por Gamarra, recorrer las calles feas, meternos a todos los huecos y negociar con los proveedores más exóticos que puedan existir.

Amamos los anticuarios, comer rico, la playa, el sol, el mar y un buen gin tonic con frutos rojos.

Con Isa nos reímos, discutimos, guardamos silencio, escuchamos música y nos comunicamos por whatsapp.

La tecnolgía, el color y el diseño nos une.

Me encanta mandarle mi lista de pendientes y si está de buen humor los cumple en 5 minutos como si fuera la más aplicada alumna oriental. Es eficiente e impecable.

Si está de malas me deja en seen y no responde hasta el día siguiente después del medio día.

Ahí, de cierta forma, me hace recordar a nuestro gato que se despereza largamente, camina sin prisa y no se engancha demasiado con nada.

Isa es dulce y fuerte a la vez, por eso se identifica con los elefantes.

Pinta cuadros con animales, ama el limón, el puré de papa y la vida simple pero sofisticada.

Isa se marcha a España y nos deja a todos en Lima pendientes de su desarrollo, crecimiento y conquista del mundo europeo.

 

 

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Hemos recorrido el mundo

en un tren imaginario

que nos lleva sin escala

a todos los países del mundo

que el globo terráqueo

no termina de inventar

cuando decidiste que el sol tocaría

con sus rayos de astro rey

Fiji

como primer punto del nuevo milenio

y nos embarcamos

al lance de mil horas de viaje

en un avión

sólo para nosotros cuatro

donde el chocolate y el plátano

son manjares deliciosos

y todo podía ser verdad

como disfrutar de un plato de Canguro

y algo hecho a base de Cocodrilo

así nos aventuramos a la vida

que amamos

y hacemos nuestra cada instante

yendo como gitanos

a instalarnos unos años en Miami

para salir desterrados y

regresar a Lima

ciudad que vaticinaste

– con algo de soberbia de antaño-

te quedaría chica

y seguimos ahí

10 años después

tratando de conquistar

sin armas ni estrategia

una ciudad gris

que abraza al mar

y nos mira de reojo

para saber si seguimos

al pie del cañón

y le hemos tratado de demostrar

que siete vidas tiene el gato

y que ni una grúa

ni la dieta del doctor Atkins

podrá hacernos bajar la guardia

Lima es nuestro hogar

la ciudad que seguimos

tratando de conquistar

la que abandonamos cada tanto

para recorrer la vida

sus mares y continentes

con una Navidad en París

un aniversario en Cartagena

el más auténtico plato de Pad Thai

algún cumpleaños en Trancoso

Stone Crabs en Montys

paseos de la mano por Buenos Aires

New York o Praga

muchas vacaciones mármol

que adoramos y repetimos

con niñas y sin niñas

como pareja que puede

tal vez

olvidar por un instante

que en nuestro hogar

que adoramos

nos esperan siempre ilusionadas

Alessa e Isabella

ellas comprenden y avalan

cada escapada

de fin de semana

que le robamos al calendario

las aventuras que van marcando

una nueva ruta en el mapa

que vamos trazando

con ganas de asaltar al mundo

y hacerlo nuestro

en húngaro

griego o romano

en elefante

tranvía

góndola

bicicleta

tren

subte

o a pie

caminando, paseando

cómplices de un nuevo episodio

en estos 14 años de

matrimonio feliz

 

Y seguimos sumando 7 años más

y otras tantas vueltas al sol

en trineo, crucero

y cualquier medio de elevación

con el regalo más hermoso

que nos llegó

después de un viaje a Turquía

donde una adivinadora te leyó

en fondo de café turco

la llegada de un niño rubio

que en realidad fue

un príncipe moro

que alegró nuestro corazón

un 28 de febrero

en nuestra ciudad favorita

del mundo

donde en un mar azul turquesa

somos felices los 5

bañándonos con algas y canciones de Marc

recorriendo la ciudad en Jet Ski

y comiendo stone crabs

con babero gigante

surcando el mar adriático en goleta

bajando a velocidad desmedida

la montaña más blanca

retratando Love y Hope

en la manzana del mundo

con León en coche

y en su caballo blanco

con esa maravillosa expresión en sus ojos

que aun no se la cree

haber bajando a este mundo terrenal

a divertirse

bailar como loco

y multiplicar esta felicidad

cada mañana

de melena despeinada

de tardes de 73

veranos de Asia

play listens

fiestas de disfraces

mundo de helados

Buenos Aires de testigo

Aruba para repetir pronto

Corte Inglés que se convierte

sólo para nosotros

en Galerías Velvet

en un Madrid

que nos espera siempre

y ahora muy pronto

en esta historia de amor

con cinco protagonistas

donde tú -mi amor- nos llevas

en carroza

o caminando “sólo poquitas cuadras

a recorrer la vida

que tan generosamente

nos regalas

y decoras

con un lazo lleno de amor

y aventuras

donde nos permitimos

ser

amar

compartir

caminar por cualquier calle

los 5 fantásticos

cantando sol solecito

para que el sol

el amor

y las risas

siempre nos acompañen

y nos permitimos

con más o menos ritmo

entonar Mamma Mía

a todo pulmón

bailando sin parar

en esta vida

que convertimos en fiesta

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No estás en edad

No estás en edad para poner esa foto en Instagram.

No estás en edad para usar el pelo tan largo, ni la falda tan corta.

Cuando somos niños no vemos la hora de ser adultos para hacer todas esas cosas que puede hacer la gente grande : fumar, tomar, manejar, salir hasta tarde… en fin, pensamos que el patio de recreo se volverá eterno cuando accedamos a cierta edad.

Pensamos que la campana para regresar a clases desaparecerá y todo será libertad y diversión ilimitada.

Cualquiera que ya pasó los 20 años sabe que pocas veces hemos sido más libres, más felices y con menos responsabilidades que en la edad escolar o universitaria.

La felicidad obviamente es un término relativo y muy personal, pero lo que es indudable es que mientras más grandes nos hacemos más crecen nuestras responsabilidades y a veces cambiaríamos uno de nuestros días agobiantes por volver a escuchar esa campana que nos regresa a la clase de matemáticas o que nos expulsa al patio para 20 minutos de recreo.

Es cierto que tenemos un montón de prohibiciones a esa edad. No todo está permitido y nos sentimos frustrados por un montón de cosas que todavía no estamos en edad para hacer.

En mi colegio por ejemplo la altura de la falda siempre fue un tema para mí porque consideraba mis piernas extremadamente flacas y la altura debajo de la rodilla con las medias altas sólo empeoraba esa percepción que tenía de mis piernas.

Siempre trataba de subir unos centímetros por aquí y abultar las medias para conseguir más volumen en mis canillas.

El maquillaje casi imperceptible, no pintarnos las uñas de un color muy exagerado, nada de aretes largos- en fin- cumplir con ciertas normas establecidas.

Ahora que tenemos edad para hacer lo que nos dé la gana -por lo menos con respecto a nuestro look. Cuando ya no tenemos un director de disciplina (en mi colegio era un ex militar que te metía palasos) que te diga que color de bufanda está permitido y cuál no, nos encontramos con otro tipo de normas establecidas por no sé quien.

Te siguen metiendo palasos aunque ya no sea con varilla de madera.

Me gustaría que me manden el manual dónde se indica hasta que edad o partir de que edad puedes poner una cara con corazoncitos en Instagram, o si hay alguna relación entre los centímetros de la falda y la edad cronológica. Que si el blanco en invierno- ahora sí porque está de moda. Que el taco muy alto, que zapatillas no, ahora sí porque están de moda. En fin, joder con tanto protocolo u opiniones personales.

Wait, claro que sé que existe algo que se llama criterio y que no vamos a ir achibolándonos por la vida hasta caer en el ridículo. Pero, aflojemos un poco (cómo dicen mis queridos ches) no seamos tan críticos, tan duros, ni tan rajones!

Ya hablé en otro post de lo que pienso de los pezones y mostrarlos con elegancia sutil o al menos no esconderlos como si nos dieran vergüenza u ofendiéramos a alguien con su erección. El Problema con los Pezones

Ahora diré lo que pienso de mostrar una lindas piernas con 50 y pico años o poner en tu perfil una cara con los emoticons que prefieras. Perrito, corazones, arco iris y todo lo colorido que se inventan cada día para darle un poco de alegría a nuestra vida y recorrido por las redes sociales.

Si te sientes linda con el bikini chiquito, úsalo. Si prefieres la ropa de baño porque te sientes más cómoda, excelente. Si ya decidiste no volver a usar una mini falda, perfecto. Si te encantan los jeans pitillo o tal vez no los soportas. Si los prefieres a la cintura o te acomodan más a la cadera.

Si amas los zapatos chatos o eres amante de la altura de los tacos.

Si te enloquecen las pieles, los brillos y el encaje.

Si eres mucho más plain, simple, minimalista,  hispter o hippie.

Maravilloso, estamos en una época en que todo está de moda. En que nos podemos asesorar gratis con Pinterest o inspirar del estilo de una blogger que sigamos en Instagram.

Todo lo que nos haga sentir más cómodas y bonitas, bienvenido.

Sentirnos lindas nos hará sentirnos más seguras y más felices, de eso no hay duda.

Criticar lo que usan o cuelgan los demás en sus redes no nos hará más bonitos y mucho menos más felices.

De eso no tengo ninguna duda.

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De amor no se muere

Podemos sentir que se nos parte el corazón. Personalmente lo he experimentado y creo que lo que sucede es que se te expande un poco; el corazón se agranda de tanto sentir y esa expansión nos produce dolor.

En ese preciso momento quisiéramos que el corazón se nos encoja para no sentir tanto, que lata más despacio para no sentir como galopa asustado. Quisiéramos que se desconecte de nuestra mente porque todo nuestro ser parece estar enchufado a esa misma conexión que nos produce tanto dolor.

Un cable grueso y casi visible nos recorre de pies a cabeza y nos infringe descargas despiadadas de dolor.

Así se siente. Más o menos. Menos o más. Así se siente.

 Atropellada con el corazón herido quedé

Me duele la cabeza , creo que una fractura sufrí

Cada vez que viene un pensamiento, esos que llaman recuerdos, se me parte en dos

Debo apretar los dientes muy fuerte para no llorar pero igual

Una lágrima más cae

El corazón me palpita muy rápido y otra lágrima cae.

Este es el relato de una amiga que con el corazón en la mano, como ella suele andar por el mundo, trata de explicar en palabras lo que siente su corazón.

Con una lista de palabras llenas de dolor me habla del engaño, del amor, del desamor, los sueños, la desesperanza, la infidelidad y todo lo que su frágil cuerpo está sintiendo porque un hombre al que amó la traicionó.

Me engañaron.

Todo lo daría por que me hubieran engañado con dinero…. eso se olvida.

Todo lo daría por que me hubieran robado lo que tenia…….eso se vuelve hacer.

 A mi me engañaron con otra, me cambiaron,

Me dijeron sin piedad : Tú ya no me gustas, ella me gusta más.

Tú eres fea, tal vez vieja y pesada.

Ella es más bonita, joven y divertida.

Te dejé de amar y me voy solo a mi lugar

Te dejé de amar porque conocí a otra mujer

Y para no ser descubierto mentiré sobre que nunca te amé…

Jugaste con mi alma, mi corazón, mi espíritu

lo dejaste volando en una desesperación que tuve que caer de rodillas 1,000 veces y mil veces más!

Me robaste los sueños, tres años de mi vida y el corazón.

Este relato es una historia de amor e ilusión porque aunque todas las palabras que salgan de su corazón sean tristes y llenas de dolor, son las palabras más honestas y sentidas que he leído en mucho tiempo.

Sólo un corazón hermoso puede sentir así.

Sólo un ser lleno de esperanza puede volcar todo su sentir para vaciar su dolor y así renacer.

 Si pudieras despejar todo ese espacio que ese dolor ocupa hoy en tu mente tendrías una puerta y ¿sabes qué haría el universo al verla? Colarse. Se colaría y te llenaría del amor que jamás hayas podido conocer.

Esta frase la leí en Comer, Rezar y Amar hace unos años. La filosofía del libro nos invita a mandar luz a todos los seres vivos incluyendo a esos que nos han dañado tanto porque así nos liberamos nosotros.

Mándale luz y amor y déjalo ir.

Deja ese espacio para que la luz llene tu corazón.

Somos energía. Mándale tu mejor energía porque sólo podemos dar lo que tenemos para dar.

No mereces que tu energía se mezcle y contamine con la confusión y desorden que tienen las personas que no saben amar. Que engañan, mienten y muestran su lado más cruel.

Que te cambian por otra, que te engañen una y otra vez es porque en esencia no se saben amar a si mismos y andan buscando por el mundo lo que no saben dar.

Sólo una mujer que ha amado con los ojos cerrados puede elegir abrirlos y ver una verdad que, aunque la latigue de dolor, también la libera y la redime.

Atropellada con el corazón herido quedé

Sólo hay un médico que puede sanarlo

Ven Señor Jesús.

Sálvame una vez más y saca este dolor de mi corazón.

Opérame del corazón y la cabeza.

Que he quedado mal

Ayúdame mi doctor

Me dijeron que solo tu podrías darme un  amor bonito.

Un nuevo corazón, una mente renovada.

Esta hermosa amiga no esta sola, tiene a la fe como su mayor bastión. Se apoya en ella y aunque muchas veces el mundo se le desdibuje y no pueda ver las cosas con claridad, sabe que un autor amoroso está pintando para ella un mundo de colores brillantes donde ella camina de la mano de un hombre que valora su amor.

Sabe que de amor no se muere porque el amor más grande que tiene está en su corazón. Ese corazón hoy está más ancho, más grande y más pleno.

“A veces es necesario que el corazón se nos rompa y así queda espacio para que una nueva luz entre en él”

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Luz y sombra

“La depresión es iniciada por el alma para obligarnos a confrontar y resolver nuestros conflictos internos que nos impiden experimentar el amor universal. La alquimia del alma nos exige que transformemos la energía de tristeza en amor y luz.”

A más grande la luz, más grande la sombra.

Esta afirmación puede referirse estrictamente a una cuestión física que todos hemos comprobado en algún día de mucho sol o cuando una luz se proyecta de forma potente.

Sin embargo esta afirmación también es inherente al ser humano y nuestro ontología.

Somos luz y sombra.

Tenemos un lado oscuro y un lado luminoso y mientras más grande sea nuestra luz también lo será nuestra sombra.

Dualidad.

El problema es cuando esa sombra nos asusta o no la aceptamos y terminamos escondiéndola o reprimiéndola.

Es absolutamente cierto que mientras más abiertos y receptivos estemos también estamos más expuestos, más vulnerables a ser heridos.

Mientras más nos mostremos, más nos verán y no siempre estamos preparados para esa mirada del mundo.

Una mirada que muchas veces nos puede parecer indolente y poco compasiva.

¿Qué tan preparada me siento para brillar y mostrarme tal como soy?

Mejor me escondo y así no me expongo. Mejor me protejo y vivo en la cautela de la sombra. En el medio, para no llegar a los extremos. Decido ser tibia para encajar mejor en una sociedad que puede condenar lo frío y al mismo tiempo el calor. Que condena lo distinto y lo que puede perturbar lo establecido como apropiado y normal.

Sin embargo…

¿Quién soy yo para no ser brillante?

¿Quién soy yo para no resaltar?

Este post va dedicado a todos los seres humanos que nos exponemos a diario mostrando nuestra luz potente. Que nos atrevemos a ser distintos y a veces un tanto extravagantes.

Este post va para todos aquellos que se atrevieron a amar hasta quedar con el corazón averiado.

Que miran a los ojos, llaman las cosas por su nombre y siempre se atreven un poquito más.

Este post va dedicado a las personas que como a mí, a veces la vida nos duele y hemos pensado que algo anda mal con nosotros.

Que este mundo es demasiado grande, ruidoso e incierto.

Tosco, abrumador y poco compasivo.

Un lugar donde hay que luchar para sobrevivir y esa lucha a veces nos ha agotado y hemos encontrado en la cama nuestra mejor trinchera.

 – Entonces, ¿la tristeza es un lugar?-

– Sí, un lugar en la que a veces pasamos mucho tiempo

(Elizabeth Gilbert)

No nos queremos pasar la vida en ese lugar.

No me importa estar hoy día triste porque he aprendido que puedo mirar al mundo con ojos renovados al día siguiente, si así me lo propongo. Decidí trabajar en mí e ir a lo más profundo de mi ser y aceptar que soy un péndulo que puede viajar del caos al cosmos.

Descubrí en ese viaje que tengo el poder de transformar mis sombras en material creativo. Si me atrevo a conocerme y sumergirme en la oscuridad de mis aguas puedo encontrar impulso creativo y entusiasmo para seguir adelante.

La palabra entusiasmo me gusta muchísimo porque en su etimología significa algo así como rapto divino. La idea es que cuando nos dejamos llevar por el entusiasmo es un dios el que entra en nosotros y nos manifestamos de forma casi poética.

Este post también va dedicado con especial esmero para los entusiastas locos, esos que presiento más de una vez se estrellaron con la indiferencia o mirada burlesca de aquellos que lo encuentran ridículo casi todo.

¿Qué necesitamos para ser más compasivos?

¿Cómo les enseñamos a nuestros hijos a ser más compasivos?

Ale es la protagonista de este post. La mujer morocha de un metro setenta y cinco que me inspiró a escribir este post.

La heroína por ser valiente y tener el coraje de compartir en público con su nombre y apellido que se ponía horarios para llorar. Eso que leí me impactó profundamente, entre otras cosas porque desentonaba con la imagen de mujer alta, guapa, fuerte y divertida.

Pero es que vinimos a este mundo a desentonar. No a ser pura coherencia.

No vinimos a encajar ni a gustarle a todo el mundo.

Vinimos a ser imperfectos, vulnerables e inconsistentes.

Vinimos a este mundo a aprender. Y, sí, también podemos crecer y transformarnos a través de las caídas, la tristeza, la decepción y volvernos más fuertes. Y, además, mirar al mundo con ojos más tolerantes y compasivos.

Y en ese momento te das cuenta que tu sombra puede ser el paso ineludible para alcanzar la plenitud.

No podemos amar aquello que no conocemos.

Debemos conocer nuestra oscuridad para aceptarla y quererla y así querernos completitos.

Cuando miramos al monstruo a los ojos tal vez nos demos cuenta que no es tan grande, ni tan malo, ni tan peludo.

Lo mismo con nuestra sombra, miedos y oscuridad.

Reconciliarnos con nuestra parte oscura nos hará más inmunes a los juicios, a la vergüenza y culpas impuestas por un mundo que a veces parece juzgarnos y criticarnos sin piedad.

Un mundo que enseña a mirar la paja en el ojo ajeno y no la gran viga que los desprovee de compasión.

“Creo q la empatía es uno de los aspectos que más escasean en nuestra sociedad, por eso la falta de compasión. Se vive de una manera tan egoísta y superficial que es difícil ponerse en los pies del otro” – me dice Ale como parte de su valiente testimonio.

Eso es lo que podemos enseñarle a nuestros hijos : A mirarse con compasión para poder mirar a los demás con compasión.

Aceptar su complejidad para aceptar la complejidad de los demás.

Enseñar con el ejemplo del amor y servicio al prójimo.

Ale se para frente al mundo y comparte su testimonio porque ve con tristeza como las personas pueden fingir una vida plena sólo por pudor o miedo al que dirán.

“Lo que aceptas te transforma, lo que niegas te somete” (Carl Jung)

Aceptar lo que nos sucede y pedir ayuda es clave para salir del agujero, la soledad, la falta de esperanza y el abandono.

Decir : sí, yo también sufrí depresión y fui al psiquiatra.

Tomé Prozac.

No me quería parar de la cama. Hasta vestirme era un esfuerzo sobre humano.

Tuve profundo miedo de no recuperarme.

Ale nos regala la imagen mitológica del Ave Fénix porque a pesar de verse morir, renace y empieza de nuevo cuántas veces sea necesario.

Esa valiente metamórfosis nos convierte en seres libres, sanos y plenos.

Esa catarsis nos libera y nos inspira a contar nuestra historia para salvar a alguien que está pasando por lo mismo.

Si nos atrevemos a hablar de este tema y ponerlo fuerte y claro nos daremos cuenta que somos muchos más de lo que imaginamos.

Anda y cuenta tu historia.

 

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Somos seres en construcción

“Nunca he podido comprender el mundo y me iré de él llevándome una imagen confusa. Otros pudieron o creyeron armar el rompecabezas de la realidad y lograron distinguir la figura escondida, pero yo viví entreverado con las piezas dispersas, sin saber dónde colocarlas. Así, vivir habrá sido para mí enfrentarme a un juego cuyas reglas se me escaparon y en consecuencia no haber encontrado la solución del acertijo”. Julio Ramón Ribeyro

Sí, a veces no me siento completa y tengo una idea difusa y algo confusa del mundo como expresara Julio Ramón Ribeyro.

No creo ser un ser incompleto aunque muchas veces me sienta así.

Trabajo todos los días en mí para sentirme más cercana a lo que quiero llegar a ser.

Estoy segura que nacemos con todas las piezas para ser completos y en esa complitud o plenitud sentirnos felices o, al menos, realizados.

En ese proceso de búsqueda me puedo equivocar, perder y hasta estancar.

Lo que he aprendido en este proceso de construcción es que todos tenemos todo lo que necesitamos y un manual para seguir. El tema es que ese manual o las instrucciones con las que venimos no están escritas de forma literal.

Qué fácil sería.

Lo divertido de este juego es aprender a leer. Aprender a leernos a nosotros mismos y a ese manual personal y único que nos ayudará a ensamblarnos.

Somos seres en construcción.

Una especie de lego. Un mecano. Un rompecabezas que a veces amanece revuelto sin lograr que las piezas encajen.

Un sentimiento permanente de insatisfacción es con lo que venimos predispuestos.

En algunos este ingrediente está más latente o lo sentimos más al saborear la vida.

Creo que eso es bueno. Nos empuja a querer ser mejores, a reinventarnos a no conformarnos.

Un exceso nos puede hacer caer en la frustración o a la permanente insatisfacción.

No es la idea.

Seguir trabajando en eso es la clave.

Sentir que mientras avanza el viaje estamos más completos.

Que le vamos encontrando sentido a las cosas o tal vez no.

No, no es necesario entenderlo todo.

La vida es compleja, el manual un enigma y las piezas demasiadas en realidad.

También puede ser más simple. Podemos elegir un viaje más sencillo.

Me encanta saber que estamos en constante cambio, evolución y construcción.

Tener la libertad de reinventarme y transformarme en esa versión que sueño con llegar a ser.

“Todo cambia cuando nuestra prioridad es ser nuestra mejor versión”

 

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Año del perro de tierra

Se va el madrugador gallo y llega el perro leal.

“Su principal conquista será al fin lograr concretar aquello que se propuso”.

El 2017 fue regido en el calendario chino (lunar) por un Gallo de Fuego que tuvo como misión revelar lo oculto y secreto. Este 2018 será un año para realizar cambios importantes y concretar aquello que se pospuso. Llega el perro de tierra en busca de sensatez y equilibrio social.

Una vez más hago mi tarea de leer toda la información sobre el zodiaco chino y aquí comparto con ustedes un resumen de lo que más llama mi atención.

No soy astrologa, bruja, ni nada por el estilo. Sólo una convencida de que cada año trae su propia energía y personalidad.

A este año le pongo especial atención porque mi hija mayor es perro en el calendario chino, así que no me sorprenden las cualidades que señalan como características de las personas nacidas en este año : de profunda lealtad, bondadosas y luchadoras de las minorías. Los perros están llenos de energía, siempre van directo a la acción y nunca dudan en ayudar a quien más lo necesita.

El Perro de Tierra aparece este 16 de febrero y está dispuesto a hacer justicia donde sea necesario.

¿Qué podemos esperar de este año?

Los seres humanos pondremos en la balanza las prioridades del sentido sagrado de la vida y el amoroso perro nos podrá guiar en este trayecto.

Este año se tendrá que trabajar duro y ser paciente con el fin de lograr objetivos.

Será un año ideal para renovarnos y cambiar nuestro estilo de vida; desde la alimentación hasta la manera de afrontar los problemas.

Cambiarán nuestras prioridades y aprovecharemos más el tiempo para hacer cosas gratificantes.

Aprenderemos a viajar más ligeros y enfocar nuestra atención en lo importante.

Masajes, caminar descalzo por la tierra y la arena. Contemplar un amanecer,vivir sin prisas, decir lo que sentimos, mirar a los ojos, abrazar y estrechar las manos.

Para los supersticiosos y entusiastas como yo comparto algunos rituales que podemos realizar : adornar nuestro espacio con flores amarillas y canela para abrir caminos y auspiciar el amor. Comer cítricos para desintoxicar, limpiar y propiciar la buena cosecha. El color rojo es el color de suerte para los chinos, así que es buena idea vestir de este color para darle la bienvenida al año.

También podemos pedir y apuntar nuestros deseos y colocarlos en un sobre rojo. Siempre con mucha fe y amor y así leerlos al año siguiente.

Soy una absoluta convencida que buscar motivos para celebrar siempre nos alegra y renueva el alma.