Los Hombres No Nacen Malos

Los hombres no nacen malos, insensibles, egoístas ni tacaños. Tampoco mujeriegos, patanes y todo lo que nosotras les atribuímos, generalizando –muchas veces- que todos los hombres son iguales.

Yo tengo una teoría, que he ido apuntando desde hace un tiempo, y ahora, que la vida me regaló un hijo hombre la desempolvo y la saco a relucir.

Los hombres nacen pequeños, en promedio más grandes que las mujeres, dulces, tiernos e inocentes. Como cualquier hijo de Adán y Eva, con el sino del pecado original a cuestas. Con genes, testosterona, instintos, tendencia natural al bien, pero también con inclinación al mal.

Nacen con una mezcla, algo arbitraria, que los hará más o menos virtuosos de acuerdo a su herencia nata, pero sobre todo a la educación que reciban mientras crecen y se hacen hombres.

Somos justamente nosotras quienes tenemos la capacidad de influenciar en ellos. Nosotras, las mujeres, a las que Dios nos dio la capacidad de ser madres y traemos una carga genética de poder ser consejeras, confidentes, influenciadoras, manipuladoras o expertas para convencer con una linda sonrisa.

Nuestra sociedad educa a las niñas y a los niños de forma distinta. Los niñitos de celeste, las mujercitas de rosado. Los niños con soldados, las niñas con muñecas.

Después nos preguntamos, ¿por qué los hombres son mucho más rudos que las mujeres?, y a eso le podemos agregar, menos sensibles, comprensivos, tolerantes.

Un gran varón- como dice la canción de Blades-tendrás que ser.

No llores como una mujercita, es una frase que cualquier madre amorosa le habrá dicho a su hijo más de una vez, con la mejor intención de volverlo fuerte, preparado para enfrentar al mundo.  Macho, recio, todo un hombre.

Los hombres no lloran. Entonces  ¿qué hacen con sus sentimientos?

Los guardan, los camuflan, los disimulan. Aprenden a no compartirlos, a ser egoístas con lo más intimo que tiene un ser humano: su sentir.

Después los acusamos de insensibles, que no les gusta hablar y compartir sus sentimientos.

Cuando los hombres tienen un problema, se meten a su cueva, sostiene el tan consultado libro Los Hombres son de Marte y las Mujeres de Venus.

A ellos los educaron para esconder lo que se consideraran debilidades: sentir tristeza, miedo o tal vez depresión. Sin embargo, nosotras no entendemos o no queremos entender su mutismo, la discreción que mantienen con sus sentimientos. Les queremos arrancar información a como de lugar. No respetamos lo que les hemos inculcado desde que nacieron. Es más, muchas veces, ante su falta de apertura al diálogo solemos torturarlos y chantajearlos con lo que ellos atribuyen a algo malo, negativo, prohibido: las lágrimas (esas que no debían derramar por no ser de machos!).

Imaginen la siguiente situación :

Una mujer triste, ansiosa, angustiada… llorando porque  discutió con su mamá, porque tuvo un día complicado en el trabajo o porque peleó con su pareja (casi siempre es lo último). Está sentada compartiendo su pena con su mejor amiga.

Le cuenta, le dice, le llora.

Su amiga la escucha, la entiende, la consuela y hasta la apapacha.

Sin embargo, si está misma mujer decide compartir su pena con su novio:

Ella le cuenta. Él la escucha.  Ella le dice. Él con impaciencia la sigue tratando de escuchar. Ella le llora. Él la deja de escuchar y,  meneando la cabeza con perplejidad, le pregunta si está llorando.

Ella llora más y le grita que es un insensible.

Yo, curiosa y ansiosa con el tema, se lo consulté a mi sicoterapista.

Cuando los hombres nos ven llorar, sufrir o angustiarnos por ellos, detonamos su botoncito perverso, su lado sádico, y en vez de volverse buenos, compasivos y tolerantes ante nuestro sufrimiento… se vuelven crueles, indolentes, de piedra.

Les activamos el lado sádico que tenemos todos los seres humanos.

Los hombres no nacen malos. Nosotras los podemos volver muy malos o bastante buenos. Los podemos sacar de quicio y volverlos nuestros verdugos si les venimos siempre con la misma cantaleta. Saben que significa cantaleta? Canto letal. Esa melodía venenosa que tantas veces les lanzamos sólo los convierte en nuestros mayores detractores. Los hombres no funcionan por la repetición, ni por el chantaje. Guardemos las lágrimas para algo importante (o para nuestras amigas).

Volvamos a los hombres nuestros aliados con una linda sonrisa, con una charla simple y un comportamiento descomplicado.

Para terminar me quedo con un pensamiento que leí en FaceBook y me parece harto elocuente en cuanto a la influencia que, nosotras, las mujeres podemos tener sobre los hombres :

El hombre que trata a la mujer como una princesa, demuestra que ha sido educado por una reina.

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12 pensamientos en “Los Hombres No Nacen Malos

  1. Tal cual..sobretodo lo de la cantaleta..con el tiempo yo también aprendí a cambiar cantaletas por sonrisas aunque me estuviera quemando por dentro…..!!!

    • Que buenooo Brendis! se nota que cambiaste el canto letal por sonrisas y buena onda! Igual, es importante no dejar que nada nos queme por dentro, hay que aprender cuando y como liberar lo que nos molesta.

  2. muy cierto mi querida mariyol!!!! y lo de la cantaleta sobre todo!!!! pero igual son llevados por el mal amiga!!!! salvo honrosas excepciones, como mi principe joaqui!!! mi hijito precioso!!!!

  3. No se si llego el comentario pero como todo me parece super importante, aunque muchas veces no los soportemos por eso hay que educar mejor a nuestros hijos ya que parece que nos educaron mal

  4. Siempre quise que compartas tu secreto de como educaste tan bien a tu primogénita… Ahora podremos compartir la educación de nuestros benjamines jijijiji lindo, eso de la cantaleta es VERDAD!!!

    • Con los hombres TODOOOO siempre es más complicado, o por lo menos así nos lo han vendido. Una amiga, que tiene dos hijos hombres maravillosos, me aconsejó ante mi preocupación : sólo dale MUCHO amor a tu León!

  5. Me encantó tu artículo, primera vez que leo algo tuyo, eres muy inteligente, los seres humanos siempre tratamos de comprendernos pero con cierto egoismo y la verdad si somos diferentes hombres y mujeres, entonces respetemos las diferencias y no esperemos al principe azul de nuestros cuentos sino al hombre de carne y hueso que nos tocó con todo lo que se trae…

    • Muchas gracias por leerme, Fabiola.
      Muchas gracias por tus generosas palabras.
      Definitivamente somos diferentes, lo mejor que podemos hacer es reconocer estas diferencias, vivir con ellas y celebrarlas!

  6. Recién leo esta página, me parece super interesante, demasiado interesante diría yo,…pero lo que si les digo a los hombres nunca se termina de entenderlos, son una caja de pandora tan hermética……pero lo que si es real que a ellos se les conquista con una buena conversación interesante, una conversación que a ellos los fascine,…..caen redonditos…….y se dejan llevar tan bien?……y luego con una buena sonrisa ufff…..qué lindos son……..lo digo por experiencia…

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