Dormir, placer culposo

Casi todo lo que más me gusta hacer en la vida pasa por mi cama : dormir, hacer una rica siesta, ver una peli o leer un buen libro, estar apachurradita en familia, dormir unas horitas más de la cuenta, regresar a la cama a dormir un rato más, pasarme todo un domingo durmiendo  y sí, cualquier cosa que sea perderme entre las sábanas.

Adoro dormir y eso genera en mí un placer culposo. Como nos sucede, casi siempre, con todos los grandes placeres de la vida. No en vano la pereza está catalogada como uno de los siete pecados capitales.

Tengo una relación tortuosa con el sueño. No hay un solo día de mi vida que no desee dormir un poco más. 5 minutos más, nunca son suficientes.

Me aferro a la almohada, miro el reloj y me levanto en contra de mi voluntad y de la voluntad de todo mi cuerpo. Irónicamente, en la noche me ocurre todo lo contrario… sufro de insomnio, pero eso es capítulo aparte.

No recuerdo que haya habido un solo día en mi vida escolar que no haya sufrido por despertarme temprano , no logré acostumbrarme y no lo haré nunca. Ni en mi vida laboral, ni ahora que soy nuevamente madre y lo único que extraño de mi vida antes de León es dormir, dormir y dormir.

Navegando sobre el tema me encuentro con estudios médicos que avalan la necesidad de dormir 8 horas diarias. El beneficio que generan, en nuestro organismo, las 8 horas de sueño que nos debemos regalar. Es decir, deberíamos pasar la tercera parte de nuestra vida durmiendo. Si lo traducimos a años, una persona que vive hasta los 80 se la habrá pasado 26 años en los brazos de Morfeo.

Napoleón, en absoluto desacuerdo con esta arraigada costumbre, consideraba a los seres humanos tontos por necesitar –desperdiciar- 8 horas diarias de vida para dormir.

8 horas de sueño, ¿mito o realidad?

Ni siquiera los científicos logran ponerse de acuerdo cuando de dormir se trata. Muchos descalifican la teoría de que el ser humano requiere – necesariamente- 8 horas de sueño. Aunque todos coinciden que no es el cuerpo el que necesita el descanso si no el cerebro, discrepan entre el número de horas que precisamos descansar. Estas pueden oscilar entre 8 y 5 diarias.

Luego que el cerebro ha recibido su merecida pausa, quedarse entre las sábanas por más tiempo, sólo responde a ese placer que nos lleva del remordimiento al deleite.

Si reducimos las horas de descanso ¿nuestra productividad diaria – y de vida- aumentaría?

Esa es una interrogante que muchas veces nos planteamos mientras nos debatimos entre levantarnos o no.

Sin embargo, siguiendo con mi travesía en la red, me encuentro con una interesante distinción que hace Savater entre el ocio y la pereza : el ocio es el tiempo que no se dedica a lo laboral, pero que puede ser rico en otras experiencias. La pereza, en cambio, es inactividad y falta de motivación en la vida.

Fernando Savater, filósofo español y uno de mis pensadores favoritos del mundo, es defensor confeso de la siesta. Considera el buen descanso necesario para el intelecto y el desarrollo de la creatividad.

Tal vez no logre terminar esta publicación con un colofón satisfactorio para todas las partes – los hiperactivos vs los sosegados.

Evidentemente pertenezco al segundo grupo y queda claro que nunca  voy a amar despertarme las 5 de la mañana para hacer deporte (o cualquier otra actividad que no incluya a mi cama). Sin embargo, tener mis 8 horas de sueño (si León me lo permite) me puede volver una  persona más productiva, creativa y sobre todo FELIZ!!!!

Pensaré en eso la próxima vez que el cargo de conciencia empiece a empañar mis ganas de dormir.

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5 pensamientos en “Dormir, placer culposo

  1. Nuestra educacion, nuestra sociedad, nuestra religion parecen nutrirse de ….culpas.
    Que importante es darse cuenta, evaluar nuestros propositos y objetivos en la vida, y repensar en hacer las cosas que nos hacen bien y felices
    Valoro tu valentia en admitirlo y practicarlo
    Como decian los antiguos ingleses….”You’d better enjoy life…..Because you’re gonna be dead for a very very long time”
    Carpe Diem

    • me gusto el articulo…yo soy de buen dormir en la noche y tampoco me gusta madrugar..en el dia casi nunca me duermo y creo que en mucho es por ese sentimiento de culpabilidad que dices, me siento como si estuviera flojeando y no me lo permito, porque?? no se, aunque creo que lo deberia empezar a hacer, una pequeña siesta me caeria muy bien y que el mundo ruede..:)

      • TOTALMENTE! siempre vamos a sentir un poco de culpa cuando no estamos haciendo algo productivo… sin embargo, una buena siesta es tan reparadora que después nos permite estar mucho más activos y felices… y de eso se trata la vida : SER FELICES!

  2. Me encanta tu sinceridad en la delicia del decir ADORO DORMIR y desgraciadamente esa pequena siesta es catalogada por muchos, como tontera de gente floja…….Un beso

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