Hace 18 años que tengo una relación con Barney…

Hace casi 20 años que salí embarazada. Obvio, no fue planificado. Tener 19 años y un bebé en camino no es algo que esté en los planes de ninguna adolescente.

Hace exactamente un año me enteré que estaba embarazada de mi tercer hijo. Tampoco estaba planificado.

Igual que hace 20 años, la mayoría de mujeres no tenemos -como nuestra única meta de vida- casarnos, tener hijos, hornear galletas y ser felices de por vida.

Vivimos en una época en la que lo que haces equivale a lo que eres. El valor de una mujer está determinado por sus estudios y sus logros profesionales.

¿Dónde queda el rol de ser madre en nuestras aspiraciones?

¿Cuántas veces sentimos que hemos dejado de hacer una cantidad de cosas y proyectos por ser mamás?

Sí,  y sentirnos así nos genera un conflicto interno que nos llena de culpa y remordimientos.

No es socialmente aceptado confesar que, a veces, se nos hace muy pesado ser mamás porque en realidad hubiésemos deseado realizar un post grado,  aceptar un trabajo de miles de horas o dormir a pata suelta sin tener que levantarnos porque un angelito está esperando su leche o que juegues con él/ ella o ellos.

Consideré relevante tocar este tema porque sé que hay muchas mujeres que piensan y sienten lo mismo que yo.

No, definitivamente no soy una mamá Johnsons, a veces he tenido ganas de  ahorcar a mi hijo cuando no deja de llorar… por supuesto no puedo decirlo en público porque me mirarían como si fuera una madre desnaturalizada – me cuenta Sandra divertida, entendiendo y solidarizándose con mi frustración de madre nuevamente estrenada.

Por supuesto Sandra no es una madre desnaturalizada. Ama a sus dos hijos, los cuida y se dedica a ellos… pero, no por eso deja de admitir su agobio… ese que no podemos dejar de sentir cuando nos avocamos a la tarea titánica de criar hijos, atender a nuestra pareja, lucir regias, continuar con nuestro crecimiento personal y/o profesional, cuidar la casa y sobre todo, y sobre todas las cosas, seguir siendo mamás 24 / 7.

No dejamos de ser mamás ni cuando estamos de viaje en escapada romántica. Otra vez nos visita la culpa, la nostalgia y el sentimiento ambivalente de querer estar tiradas en el Caribe, pero aguaitando por un huequito lo que están haciendo nuestros hijos.

Otra vez vas a llamar a Lima???!!! – nos reprocha el marido, incapaz de entender que estamos felices pero que nuestra felicidad no está completa si no hacemos esa llamadita…

Hace 19 años que soy mamá y, por supuesto, no me arrepiento ni por un segundo. Sin embargo, tengo que admitir que muchas veces me he cuestionado como hubiese sido mi vida sin ese rol a tan temprana edad.

¿Más libre? ¿Menos predecible? ¿Con mucho más horas de sueño?

Hoy, haciendo una retrospectiva del tema no pude dejar de sonreír, en complicidad conmigo misma, cuando introduzco el CD de Barney para que León, mi hijo de pocos meses, disfrute de su Te quiero yo y tú a mi…

Hace 18 años hacía lo mismo para Alessa, pero con una cinta de VHS. El carismático dinosaurio sigue siendo un entretenimiento seguro para disfrutar en familia. Las cosas no han cambiado mucho, mis sentimientos tampoco.

 Ser madre me sigue causando sentimientos contradictorios y me atrevo a confesarlo.

Adoro a mis hijos.

Gracias a ellos soy una mucho mejor persona.

Aprendí con una terapista, y es un consejo que comparto con todas las mamás, que no es la cantidad de tiempo, si no la calidad de tiempo, lo que es importante regalarle a nuestros hijos.

Estar con ellos sintiéndonos a gusto, es una tarea en la que debemos trabajar a diario.

Entiendo perfectamente a las mamás que tienen que trabajar y se mueren por estar más tiempo con sus hijos, pero también a las que se sienten un tanto frustradas por dejar un trabajo que les encanta para sólo dedicarse a ellos.

Debemos analizar como equilibrar nuestra vida y prioridades para sentirnos plenas y así brindarles lo mejor de nosotras a nuestros hijos.

Ser mejores personas nos asegura ser mejores madres.

Es importantísimo que nuestros hijos nos admiren, y, definitivamente, para que esto suceda nos debemos sentir realizadas como mujeres. Cómodas con nosotras mismas, en equilibrio con nuestros sueños y necesidades. Sacudirnos de la frustración y el cargo de conciencia nos brindará una relación mucho más fructífera con nuestros hijos.

Anuncios

15 pensamientos en “Hace 18 años que tengo una relación con Barney…

  1. Hace 16 años tengo una relación con barney. Y todo lo que he leído es totalmente cierto,amo a mis hijos son mí vida y también me hice muchísimas preguntas es inevitable no sentirse mal al hacerlo, pero nadie nos quita la satisfacción de estar al lado de ellos avanzar con ellos y sentirse orgullosa de tenerlos. Los amo hijitos lindos.

    • Gracias Ursula por tus comentarios y compartir tu experiencia. Eres una madre maravillosa y tus hijos son el fiel reflejo de eso… Esa es nuestra gran recompensa al final del camino!

  2. es así, el amor y el cuidado solo, no alcanzan. SI, TAL VEZ CUANDO SON MUY CHICOS, PERO CUANDO VAN CRECIENDO NECESITAN UNA MAMA A LA CUAL ADMIRAR Y ASÍ RESPETARLA.
    SI TE ENCUENTRAS CIENTO POR CIENTO A DISPOSICIÓN DE ALGUIEN , NO SE TE VALORA. COMO BIEN DECÍS, HAY QUE ENCONTRAR EL FAMOSO Y DIFÍCIL EQUILIBRIO….
    UN ABRAZO, dIANA

  3. Me encanta este blog, Marisol! Muy honesto y vulnerable.
    Me puedo identificar con lo que escribes, especialmente en esta etapa de mi vida. Me encuentro buscando ese equilibrio entre los aspectos tradicionales de la femeninidad y los atributos masculinos que las mujeres hemos adquirido en nuestra sociedad para salir adelante.
    Como profesional, mamá, y ex-esposa a veces siento que mi identidad como mujer es la última prioridad, y las acciones que me trajeron éxito en el pasado, ya no aplican hoy.

    Gracias por hacerme reflexionar.

    (Tengo que confesar que nunca aguanté a Barney (jeje). Aunque sí sacrifique parte de mi vida para que mis hijos ambos tuvieran la experiencia de ver al dinosaurio morado.) 🙂

    • Claudia, que bueno que te sientas identificada y que lo que escribo te pueda tocar el corazón y parte de tu vida.No hay nada que nos haga más mujeres que ser madres… aunque a veces el agobio nos distorsione esa percepción. Mientras nuestros hijos crecen y van logrando sus metas, nuestro orgullo y la sensación que todo valió la pena nos acompaña y acaricia el alma.
      Que buenísimo, también, poder seguir en contacto a través de la vía virtual.

  4. Hace 15 anos tengo una relacion con Barney, pero tambien con 3 maravillosos seres humanos, mi esposito y mis 2 preciosos hijos. Tan cierto lo que dices, tan real que creo que toda madre lo ha sentido alguna vez. La vida me ha dado la oportunidad de estar en ambos lados; con trabajo fijo y sin tiempo y como independiente y con menos tiempo pero se q soy una buena madre porque mis hijos son seres humanos maravillosos y hace unos meses me demostraron todo su amor y madurez al acompanarme por un dificil momento en mi vida! No cambiaria nada de ser mama, amo a mis hijos con todo mi ser! Que viva Barney y su famosa cancion “las palabras magicas, por favor y gracias”

    • Uno aprende cuando es madre que recibir y dar se vuelven sinónimos. Uno haría todo por sus hijos y ver los resultados, de lo que ellos son, es lo que nos llena de felicidad y nos renueva las ganas de seguir adelante… Claro, que a veces el agobio nos puede visitar y, ya que sólo somos seres humanos, podemos tener sentimientos contradictorios.
      La vida te ha puesto una prueba muy difícil, y estoy segura que gran parte de tu fortaleza te la ha dado el hecho de ser madre de dos tesoros!

  5. Mi relación con Barney duró sólo un año, Alejandro pronto descubrió que 4 muñequitos/animalitos bailadores y cantores que imaginaban toda clase de aventuras en su patio trasero eran mas divertidos que el dinosaurio púrpura. Cayetano, 3 años menor, como buen hermano segundo 3 se salteó a Barney y los Backyardigans y cualquier otro similar para entrar de frente a Ben 10, aunque a veces lo ampayo viendo Dora la exploradora pero siempre me advierte que no es que él sea un bebe sino que le gusta las canciones jajaa…. Gracias Marisol por hablar pública y abiertamente de esto, es reconfortante y sanador… se me aguó el ojo cual Candy uh!

  6. Hace 7años, cuando tenía 19, nació Arianna, cambió mi vida, me hizo ver las cosas de otra perspectiva, me hizo disfrutar masde los pequeños detalles de la vida, disfruté mucho de Barney (me ayudaba a pegar un ratito mas el ojo los domingos mientras ella se entretenía con él) sin embargo y como leo en tu post, me he preguntado algunas veces, como hubiese sido mi vida, hubiese terminado antes mi carrera, hubiese seguido una maestria? luego regreso a mi realidad y pienso que Arianna fue el mejor regalo que la vida me pudo dar! unos años mas tarde, llegó Miranda, mucho mas “planificada”, todo fue diferente con ella, ya tenía la “experiencia” de ser mamá, tenía ya unos añitos mas lo que hizo que todo fuera mas “sencillo”! No cambio mi vida ni mi rol de mamá por nada, aunque a veces sea muy complicado estar trabajando con ganas de estar en casa con ellas! Las amo pequeñas! 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s