Mi larga lista de deseos

Me sorprende la cantidad de gente que a raíz de mi blog me ha confesado que le gusta escribir. Yo les pido de corazón que lo hagan! Sirve de catarsis, nos ayuda a poner nuestras ideas en orden. Nos sirve para establecer nuestras prioridades… Poner las cosas en blanco y negro nos ayuda a visualizarlas y, en consecuencia, a ponerlas en práctica.

Si agarras un papel y un lápiz y pones en él un propósito de vida, este ya empieza a cobrar forma y, así, a hacerse realidad.

No sólo funciona para un propósito de vida, si no para lo que queremos dejar de hacer en la vida, continuar haciendo o empezar a hacer. Las tres famosas Cs que podríamos incorporar a nuestro balance anual del año.

Cesar (tres cosas o comportamientos que quieras dejar de hacer)

Continuar (tres cosas que desees seguir haciendo en tu vida o en tu día a día)

Comenzar (tres cosas o actividades que desees incorporar a tu vida).

Hace varios años que Edu y yo, gracias a su grupo de Executive Forum, hemos incorporado esta práctica en nuestra vida y llenamos estas 3Cs.

Puede ser algo tan simple como : Continuar leyendo con Isabella todos los días, Comenzar a realizar dos trabajos de ayuda social al año, Cesar de criticar a los demás. Eso es un ejemplo de lo que llené en el 2006. Pienso que es súper importante revisarlo y ver como estamos cumpliendo nuestros objetivos personales.

Isa, tenemos que recomenzar a leer juntas!

Otro ritual que yo practico con mi familia, a fin de año, es apuntar en un cuaderno nuestros deseos para el año que comienza.

Nos sentamos juntos, cerramos los ojos, los pensamos, los deseamos y los apuntamos.

Es increíble descubrir como muchos de ellos se cumplen y, también, como muchas de nuestras prioridades van cambiando con el tiempo.

Hay algunos deseos que permanecen inamovibles, año tras año.

Evidentemente no soy la única que práctica estos rituales que, con mucho amor y convencimiento, les invito a realizar.

Ahora mismo estoy avanzando una lista de 101 cosas que deseo realizar antes de morir.

La idea nos la dieron en la selva, ahora que estuvimos con un grupo de amigos, y está basada en el ejemplo del exitoso Ted Leonsis.

Este exitoso empresario decidió poner sus prioridades de la vida en perspectiva luego que casi pierde la vida en un accidente de avión.

Decidí realizar una planilla de mis objetivos, una herramienta que pudiera usar para asegurarme cumplir con todo lo que deseo en la vida. Invito a todos que hagan sus propias listas para que fijen sus objetivos y sueños y vivan siempre sus vidas tomando la iniciativa.

ImagenPoner algo por escrito va a ser que empiece a suceder, se prenden tus radares, se alinean los planetas y ya está sucediendo.

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Ser feliz aquí y ahora!

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo. (León Tolstoi)

En otro post hablé del agradecimiento como pieza clave en nuestra vida para atraer más cosas buenas a ella.

Si cada mañana, antes de levantarnos, nos ponemos a agradecer por todo lo que tenemos seguro que tardaremos muchísimo en pararnos de la cama.

La lista de  lo que tenemos es enorme, y muchas veces no lo sabemos, no nos damos cuenta o, simplemente, lo damos por sentado.

Esta enorme lista enumera todo lo que nos debería hacer feliz – desde nuestra salud, nuestros hijos, padres, amigos y afectos… hasta la infinidad de cosas materiales que poseemos. No obstante, y aunque parezca contradictorio, esta inmensa lista también puede atarnos y alejarnos de la verdadera felicidad.

Mientras menos necesitemos para ser felices, más libres y felices seremos de verdad.

Felices de verdad, sin depender ni necesitar de factores externos para serlo.

Parece imposible si quiera concebirlo; estamos acostumbrados a que nuestra felicidad dependa de eso que tanto estamos esperando.

 El mundo está lleno de sufrimientos; la raíz del sufrimiento es el apego; la supresión del sufrimiento es la eliminación del apego. (Buda)

La teoría del desapego no es nueva ni mía – muchos autores, pensadores y filósofos la profesan y seguro todos hemos leído y escuchado sobre el tema. Sin embargo, me pareció pertinente repasarlo ahora que empieza diciembre y nos ponemos a hacer balance del año.  Lo que les comparto está basado en un texto que llegó a mí hace unos años a través de un amigo al que recuerdo siempre con mucho cariño.

Sergio Sinay describe el apego como un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia que sin esa cosa o persona no es posible ser feliz.

Es imposible ser 100% desapegados y no depender de los demás para ser felices.

Sin embargo,  la clave está en aprender a estar bien con nosotros mismos, sin esperar de los demás para ser felices. Debemos y podemos poner en práctica este ejercicio para lograr un cambio positivo en nuestra manera de percibir la felicidad.

Tu mente dice: No puedes ser feliz si no tienes tal o cual cosa, o si tal persona no está contigo. No puedes ser feliz si tal persona no te ama. No puedes ser feliz si no tienes un trabajo seguro. No puedes ser feliz si no das seguridad a tu futuro. No puedes ser feliz si estás solo. No puedes ser feliz si no tienes un cuerpo a la moda. No puedes ser feliz si los otros actúan así. Y cuántos más “No puedes ser feliz si….”

 Tu eres feliz aquí y ahora; pero no lo sabes, porque tus falsas creencias y tu manera deformada de ver las cosas te han llenado de miedos, de preocupaciones, de ataduras, de conflictos, de culpabilidades… (1)

Parece como si permanentemente estuviéramos esperando llegar a… para, al fin, sentirnos plenos y completos. Esos puntos suspensivos son los que nos separan de la  verdadera felicidad. Disfrutar del viaje maravilloso del  día a día de forma despreocupada y sin tantas expectativas  debería ser nuestra meta principal.

 Sólo tú, puedes hacerte feliz y todos los momentos presentes lo son porque tu estás en ellos. Y hoy, el eterno presente, el aquí y ahora, tu serás feliz aunque hoy te acompañe esto o lo otro.

(1) Sergio Sinay