¿Y si invertimos la fórmula?

urlA veces una pequeña diferencia puede hacer el gran cambio.

Suena a slogan o a frase de algún anuncio o publicidad.  Y sí,  es verdad que mi cabeza crea en automático selling lines para nombrar las cosas. Frases bonitas para etiquetar ideas.

Trabajo en publicidad y mi hobby más arraigado es escribir, así que es normal que le ponga un poco de verso a todo lo que quiero expresar.

Le  pongo un poco de verso a todo lo que quiero expresar y estoy a la caza permanente de nuevas ideas.

Wow! Que buena idea, cómo no se me ocurrió?

Wow! Sería ideal que una marca local lo implemente aquí.

Así me ocurre a menudo y seguro que a todos los que andamos con el radar alerta.

Eso me paso con TOMS y se los cuento aquí, con su respectiva introducción, para ver que les parece.

Good will o buena voluntad es una palabra o, más bien, un concepto que está muy de moda y le puede otorgar a una campaña publicitaria o de marketing toda un aura diferencial. Campañas con buena onda que finalmente se ven reflejadas en la percepción de la marca involucrada.

Muchas de las LOVE MARKS, marcas a la que amamos, basan su estrategia en acciones de responsabilidad social, y de compromiso con el prójimo. Dar algo a cambio de todo lo que reciben (o perciben).

Soy testigo de la cantidad de campañas que buscan salir a la luz con la intención del good will. Como sucede con cualquier proyecto, algunas logran ver la luz, otras se quedan en el cajón.

Sin embargo, lo que no deja de sorprenderme es que, muchas veces, sólo prima el instinto comercial y la buena causa termina siendo sólo el pretexto o la estrategia marketera.

¿Cuánto voy a vender si la lanzo esta campaña solidaria?

¿Qué frutos va a dejar a la empresa la ayuda en cuestión?.

¿Qué ganamos ayudando?

El beneficio ante puesto a la beneficencia.

No quiero pecar de utópica. Sé que vivimos en un mundo real y no de fantasía. Sé que las empresas con fines comerciales están para hacer dinero y no para regalarlo.

Sin embargo, estoy segura que una campaña solidaria sin tantos miramientos de rédito – sobre todo para una empresa sólida – funciona y tiene éxito asegurado.

Funciona y tiene éxito asegurado, no sólo a corto plazo, si no, y lo más importante  a largo plazo porque construye en la imagen de la marca. En la empatía y el vínculo con el consumidor.

Muchas personas estamos buscando constantemente como ayudar, pero de forma responsable y sostenible. Todo lo contrario a dar limosna a un niño en la luz roja.

Ese granito de arena puede acompañar a algo tan simple como comprar un par de zapatos.

Y ahora sí, les cuento mi experiencia con TOMS.

Descubrí TOMS hace unos meses cuando pasaba por Miami. Las veía por doquier, en casi todas las tiendas y usados por todo tipo de gente. Unas simples alpargatas que lucían cómodas y tenían como logo algo parecido a la bandera argentina.

Primero Isabella se compró un par y yo, de mona, también me compré unas.

Confieso que las compré por pura moda, pero me llevé una linda sorpresa cuando abrí mi caja de zapatos y descubrí que por cada par que ellos venden regalan un par a niños necesitados.

Bingo!, se convirtieron en mis zapatos favoritos. Tenía doble motivo para comprarlos.

Le compré TOMS a toda la familia, hasta León tiene su par.

 La tradición de dar… llaman a su campaña.

Sin embargo, más que una campaña es la razón de ser de su empresa.

One for One (Uno para uno).

Compras un par de zapatos, regalas un par de zapatos.

Regalar zapatos significa dar movilidad a los niños, literalmente. Con ese nuevo par de zapatos los movilizan, no sólo a sus centros de estudios, si no hacía una nueva forma de vida.

TOMS mide su éxito de acuerdo a lo que puede dar a los demás.

Pienso que si las empresas invirtieran su fórmula y al crear una estrategia de campaña solidaria evaluarán primero lo que van a generar en los demás, en el mundo y en la sociedad, sus ganancias realmente serían muchos mayores.

Ese pequeño cambio puede hacer la verdadera diferencia.

Anuncios

Vivir inspirada

La inspiración no se acaba, extingue, esfuma ni pierde.

A veces se duerme, se acalla o tal vez remolonea como estirándose y buscando su lugar en el mundo.

Ese mundo puede ser nuestra cabeza o nuestra alma, donde prefiramos pensar se posan las ideas.

Las ideas se pueden sentir con la cabeza y otras tantas pensar con el alma y el corazón.

Pienso en la inspiración como en un recurso natural renovable. Aquel que si se cuida no sólo se mantiene si no aumenta.

Lo contario, si no la cultivamos y dejamos que se contamine…. nuestra inspiración corre el riesgo de menguar y vivir estancada.

También pienso que en cualquier proceso creativo se aplica la conocida frase, 10% de inspiración y 90% de transpiración.

 La inspiración existe, pero tiene que encontrarte trabajando. (Pablo Picasso)

Los escritores más renombrados dan testimonio que se obligan a escribir 8 horas diarias, por lo menos.

Mucho de lo que escriben, seguro, va al cesto de basura, pero el ejercicio y la práctica están.

Yo quiero vivir inspirada.

Vivir con ganas, como pintando el mundo con nuevos colores cada día.

Hasta vestirse puede ser una forma de expresarse y de esa manera saludar al día.

Los colores que usamos, como nos arreglamos y lo originales que somos en los accesorios que elegimos hablan de nosotros.

Pareciera un tema superficial y hasta frívolo… pero definitivamente como nos vemos influye en nuestro ánimo y es un punto de partida para sentirnos mejor.

Se nota a leguas cuando alguien tiene estilo propio para vestirse – nos guste o no el estilo- o cuando alguien es aburrido y desganado para hacerlo.

Lo mismo se aplica a la decoración de la casa, un plato de comida, los regalos que damos y la chispa que le ponemos a una relación.

Literalmente, la palabra inspiración, significa recibir el aliento.

El artista es transportado más allá de su propia mente y recibe los pensamientos de los dioses.

Sin embargo, no necesitamos ser artistas ni genios creativos para incluir un poco de color y magia a nuestra vida.

Detalles, creatividad, toque diferencial, poner alma y espíritu en la mínima cosa que hagamos.

Eso trato de inculcarle a mis hijas (y a todas las personas que quiero).

Vivir inspirados y buscar ese soplo hasta en lo más cotidiano.

Ejercitar nuestra mente y sentidos constantemente.

Leer, ir al cine, pintar, correr olas, un paseo por el malecón, una charla profunda, escribir, decorar, plantar…

En realidad, cualquier actividad que nos transporte fuera de nosotros mismos, y aunque suene contradictorio, nos conecte, además, con lo más profundo de nuestro ser es lo que nos ayuda a vivir inspirados.

Alessa me regaló tres cuadernos turquesas por Navidad e incluyó un mensaje :

Deseo que sigas siendo la inspiración de todos los que te rodean y a los que les tocas el alma con tus sabias y sinceras palabras. Con éstas tienes un poder inmenso que ni siquiera imaginas. Gracias por ser mi inspiración eterna.

Poder inspirar a los demás es otra forma de vivir inspirada.

Cortavenas

 … y en mis palabras tan tristes mi voz es un ruego. Te necesito porque sin verte mi vida no tiene sentido y van y van por el mundo mis pasos prohibidos buscando el camino de tu comprensión. Apiádate de mi, si tienes corazón…

Famosísimo vals peruano que, chela en mano, entonamos o desentonamos con el corazón desgarrado a punto de estallar en llanto. Convencidos que ese sufrimiento casi nos redime y eleva nuestro amor a un plano superior.

Así pues, hemos aprendido a sufrir por amor…

La otra vez leí divertida una declaración de Walter Riso donde comentaba- mitad en serio, mitad en broma- que se deberían prohibir los boleros.

Los boleros, los valses, las telenovelas mexicanas y venezolanas,  las comedias americanas de final feliz obligatorio, la literatura rosa,  las baladas, los relatos de Corín Tellado y, así, todo el sin fin de  romanticismo con el que tropezamos para convencernos que el verdadero amor es sinónimo de mar de lágrimas.

Cortavenas es el título de uno de mis playlist favoritos en mi iTunes.

No es de sorprender si tomamos en cuenta que crecí escuchando RBC (estación de baladas románticas), mirando, de contrabando, Los Ricos También Lloran, Viviana y El Derecho de Amar. Además, me formé convencida que Romeo y Julieta eran héroes de amor, casi dignos de emular.

Todo esto confabula, no sólo a que tenga ese playlist , si no, un back ground de amores insanos, una colección de literatura romántica y una fijación por lo cursi y sentimental.

Tratando de alejarme, aunque sea un poco, del melodrama y del bichito sadomasoquista que a veces me vista… he recurrido a terapia y sigo, en este camino de autoayuda, leyendo, escribiendo y explorando el complejo universo de las relaciones humanas.

La increíble Hulk, uno de mis escritos favoritos, explica lo que viví en nombre de un amor inexperto, inmaduro, pero humano al fin y al cabo.

¿Es posible concebir un amor exento de sufrimiento?

Parece imposible y  definitivamente lo es porque la vida no está libre de dificultades y momentos malos. Una relación tampoco lo está.

Sin embargo, una cosa es una relación con complicaciones, altibajos, días grises, peleas y crisis y, otra cosa, una relación tormentosa.

Una relación tormentosa donde uno pierde el eje de si mismo, donde son mucho más los momentos malos que los buenos. Donde existe mucho más sufrimiento que goce y uno puede llegar a transar, casi  que en cualquier cosa, con tal de seguir al lado del ser amado.

Una cosa es luchar por amor. Chambear el amor y la relación. Sin embargo, otra cosa muy diferente es luchar contra uno mismo por culpa de un sentimiento que nos lleva al borde del abismo.

Me ha pasado y más vale que nos haya pasado a todos porque así podremos cantar, con todo derecho y, a todo pulmón, las letras más desgarradoras de la emisora.