Cuando la Guerrera Baja la Guardia

Hoy día voy a hablar despacio, como susurrando. Voy a reír pausado y sonreír como respuesta. Hoy voy a asentir un poco más.

No voy a interrumpir cuando alguien me explique algo y yo, con mi ímpetu, tenga ganas de agregar algo. Levantaré a penas las cejas, ladearé la cabeza y escucharé lo que me dicen.

Tienes que elegir tus batallas…

Me para un tombo y de inmediato me pego a mi derecha. Bajo el vidrio, saludo al oficial y le regalo mi mejor sonrisa.

El señor de verde parece dudar y luego de emitir algo parecido a una tocecilla responde a mis buenos días con cortesía.

–       Aquí tiene mis papeles oficial-  incluyo el soat, el permiso de lunas negras y otra enorme sonrisa.

El policía revisa todo sin mucha convicción ni atención. Me devuelve todos mis documentos, yo le pregunto si necesita algo más en el mismo momento que este me despacha con un : siga no más.

Me miro por el retrovisor con complicidad y algo de satisfacción.

Sí, tomemos en cuenta que cuando te para un policía, cosa no tan improbable en la ciudad de Lima, uno no anda con saludos ni sonrisas.

Le pones al tombo tu peor cara y en un tono un poco engreído, le espetas : no entiendo porque me esta parando, no ve que hay miles de combis y taxis que se zurran en todas las reglas…

Empezamos con la pata en alto.

Nuestra mejor defensa es el ataque.

Sin embargo, hoy comprendo que nadie me está atacando, lo más seguro es que el policía está cumpliendo con su deber y paró mi camioneta en un acto totalmente aleatorio y no como un ataque a mi persona.

Elegí este título porque realmente a veces me siento una guerrera, soy peleona y peleadora por naturaleza. Mi hija mayor me considera una guerrera de cabellos dorados, claro, así suena bonito y termino sintiéndome una especie de heroína de alguna historia épica. Una luchadora nata.

Termino creyéndomela y así ando librando luchas invisibles donde no existen campos de batalla.

Tengo que bajar la guardia. Relajarme un poco. No sólo inhalar y exhalar como un ejercicio de meditación y yoga, sino como un estado de vida.

Vivir en paz porque no estamos en guerra.

La mayoría de gente está atrapada en su armadura. Ponemos barreras para protegernos de  quienes creemos que somos. Luego un día quedamos atrapados tras las barreras y ya no podemos salir.*

El extracto de esta lectura -que aquí comparto con ustedes- cayó en mis manos y no puedo sino sentirme identificada.

A veces terminamos cargando una armadura muy pesada. Una armadura que nosotros mismos nos hemos puesto e impuesto.

Mecanismo de defensa o estrategias sicológicas que usamos para enfrentar una realidad a la que no podemos hacer frente sin una careta.

Un refugio o trinchera donde nos escondemos para que no nos hagan daño.

Así, nos la pasamos a veces toda nuestra vida y nos olvidamos de andar ligeros y con un poco más de confianza en la gente.

Terminamos enseñándole al mundo un rostro que no es el nuestro y luego olvidamos y perdemos nuestra verdadera cara para siempre. Nuestra identidad,  quienes realmente somos.

Por eso, al menos por hoy, decido caminar por la calle, contemplar el mar que me regala mi ciudad, respirar más profundo, saludar a los desconocidos y sonreír con el corazón abierto.

* El Caballero de la Armadura Oxidada (Robert Fisher)

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8 pensamientos en “Cuando la Guerrera Baja la Guardia

  1. ¡ Marisol! ¡Cada día me gusta más cómo escribes! excelente post, ¡Me encantó! Deberías juntarlos todos y publicarlos en un libro. ¡Estoy seguro que sería un verdadero éxito!

  2. Guerrera! Lindo escrito, aprecio mucho todo lo que expresas.
    Te mandaré lo que escribo 🙂
    Te deseo todo lo mejor en toda las travesías que te toquen, cuenta con la energía de todos los que estamos desarrollando el más grande coraje para romper con los paradigmas actuales y pasados que no nos dejan crecer interiormente.

    • Gracias José! y gracias a Dios por ponernos en este camino donde empezamos un viaje a nuestro interior. Un viaje para descubrir esa voz interior que grita y que quiere ser escuchada.
      Espero encantada tus escritos.

  3. Marisol, si realmente cada vez escribes mejor y eres muy clara, esas caretas, que al final nos terminan haciendo perder, nuestra propia identidad , nuestra propia esencia, sin darnos cuenta y encima sintiendonos muy orgullosas de ser grandes guerreras, nada mas falso, cuanddo es tan lindo poder trabajar la otra parte de la cual hablas, la humildad, gracias nuevamente, cambios y cambios es como que todo nos lo enseñaron al revez no?.
    Sique muchas bendiciones

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