Lo cursi gana a lo cool

En una esquina Miss Cursi con toda su zalamería, sus ganas y colores pasteles.

En frente Señorita Cool : inmutable, fresca e indiferente. Nada le afecta, nada le toca y todo le resbala. Ella mira de soslayo la cursilería, con un poquito de burla y aire de superioridad.

Dígámos que ser cursi puede ser sinónimo de empalagoso, mal gusto o hasta falta de clase.

Ser cursi nos puede rebajar a un nivel menos intelectual y sofisticado.

Nos bullean, fastidian o por lo menos nos hacen caritas y se nos matan de risa.

Pero, si naciste para ser cursi mejor sostenerlo y exhibirlo sin tapujos.

Sabemos que ser cursi no tiene buena prensa y no siempre se exhibe con orgullo o desenfreno. Solapamos las ganas, el ímpetu y el arrebato.

Ser cursi se guarda en un cajón, en un closet o en el armario.

Yo saco la llave colgada en mi pecho y abro las puertas para dar pase a todo eso que me provoca y no tengo porque reprimir. Abro las puertas para dejar aflorar mi lado romántico, infantil y un tanto chillón. Mi lado escandaloso y a veces disforzado.

Ese sentimiento vintage que tengo por ahí tatuado con florecitas, corazones y perfumes de jazmín me sale a borbotones y me gusta compartir.

Y como dijo Bécquer

 Podrá nublarse el sol eternamente;

Podrá secarse en un instante el mar; 

Podrá romperse el eje de la tierra
Como un débil cristal.
¡todo sucederá! Podrá la muerte
Cubrirme con su fúnebre crespón;
Pero jamás en mí podrá apagarse
La llama de tu amor.

Y así, sin mucho más que decir y con el poema más lindo y cursi que pude conseguir les deseo amor y que aflore sin pena todo eso rosado, suave, florido y que a algunos- sin duda- les parecerá rochoso porque prefieren estar parados en la esquina de en frente y así sentirse mucho más cool.

Anuncios