De conexión

Tu y yo tenemos algo en común… tenemos mucho en común.

 

Estoy sentada con una mujer que a simple vista no tiene nada en común conmigo. A simple vista.

Me acerco un poco y encuentro que esa distancia no es tan distante.

No está tan lejos de parecerse a mí. No es tan distinta. Puedo empezar a ver esas cositas que tenemos en común.

Ella me mira como si realmente me mirara por primera vez y me dice : tú y yo tenemos algo en común.

Esa declaración me emociona y me conmueve.

Esa declaración me hace pensar de verdad y es lo que me hace estar acá sentada escribiendo este post.

Me hace pensar y reflexionar :

¿cuántas veces nos separamos de nuestros semejantes porque simplemente encontramos más diferencias que similitudes?

Es verdad que no todos somos iguales. Más bien, todos somos distintos, diferentes, únicos, inimitables.

Ni siquiera clonándonos podríamos ser los mismos. Nos definen nuestros genes, entorno, historia, padres, amigos y todo aquello que nos pasa a diario.

Sin embargo, yo presiento que ese individualismo nos viene separando irremediablemente.

Ser original, ser único… nos aleja?

Sí, yo creo que sí.

También nos agrupa, clasifica, etiqueta y, otra vez, nos separa.

NO abrazamos nuestras diferencias, NO honramos todo lo que nos acerca.

Mi huella dactilar es única e irrepetible, pero cuando uno mi dedo con el de mi hijo somos uno.

Cuando rozo, queriendo o sin querer, un dedo, una mano  esa distancia, esa historia, esos años y el entorno que nos separa no se siente.

Estoy tocando por primera vez no sólo una piel distinta a la mía, sino una vida que tiene mucho que ver conmigo.

Distinta e igual. Sólo tengo que mirar, sentir y dejarme conmover por ese otro ser que tengo en frente.

Las dos tenemos sueños, tristezas, recuerdos, decepciones, alegrías y ganas.

Nos miramos, nos conectamos y sin querer ya nos amamos.

Es esa magia que sólo se puede trasmitir mirando a los ojos y sujetando una mano entre nuestras manos.

Me conecto con esa mujer que a simple vista es distinta a mí y me dice con todo su ser que tiene algo en común conmigo.

Ella tiene todo que ver conmigo. Conectamos por primera vez y su historia y la mía empiezan a tener muchos puntos de encuentro.

 

¿Cuántas veces nos conectamos de verdad con nuestros semejantes?

¿Cuánto nos estamos –simplemente- mirando a los ojos, hablando desde el corazón y acariciando las manos?

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3 pensamientos en “De conexión

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