Dime si conmigo quieres hacer travesuras

Imaginar una relación monógama se ha convertido casi en una utopía. En algo aburrido. Impensable. Algo ya casi pasado de moda.

Una excepción, una cosa rara que por ahí se da…

Si encendemos la radio, nos vamos de fiesta o nos involucramos en cualquier actividad que incluya reggaetton y bachata de moda las letras nos invitan sin sutileza a aventuras prohibidas y a pasar ratos de placer sin incluir al novio, mejor.

No pretendo hacer ninguna apología sobre fidelidad, relaciones eternas o algo que siquiera insinúe mojigatería.

Simplemente se me ocurrió como tema para mi blog porque yo misma escucho esas canciones bastante a menudo y mis hijas y sus amigos mucho más.

El mensaje es directo y contundente. La letra machaca y machaca y no habla de otra cosa que placer momentáneo. Aventura prohibida. Escaparse un ratito.

Cantamos las letras. Las repetimos. Las bailamos y sin querer queriendo las vamos aprobando e incorporando a nuestro día a día.

No me puedo contener.

 Déjate llevar.

 Lo que yo te haga no vas a olvidar.

 Una aventura es más divertida si huele a peligro.

 Escápate conmigo donde nadie nos vea.

 No me importa si es casada. No la quiero sólo para mi.

 Pero vas a caer, te lo digo yo.

 Yo lo que quiero es complacerte.

Apagar la radio? No ir más a fiestas? Taparnos los oídos?

Seamos realistas vivimos en este mundo loco y alborotado y somos parte de él.

Repito, yo misma tengo en mi playlist muchas de esas canciones y a veces en automático las repito, canto y bailo.

El mensaje está ahí, clarito y a ritmo de moda.

Ahora, nuestro granito de arena podría ser reforzar el valor de las relaciones estables, monógamas y de respeto mutuo. Desmitificar que estas relaciones están pasadas de moda.  Reforzar que las relaciones duraderas pueden ser apasionadas, divertidas y desafiantes.

La vez pasada leí un artículo sobre un estudio de una escuela de Londres donde indicaban que los hombres más inteligentes son más fieles. Es decir, los hombres más pensantes y evolucionados tienden a tener relaciones más estables y duraderas. Son menos propensos a tener deslices pasajeros. Lo compartí en un taller, lo solté como un dato que reforzaba una idea que estábamos compartiendo sobre el comportamiento del cerebro creativo. La idea sorprendió, caló y yo creo que gustó.

No, no es una causa perdida. No es verdad que el hombre (y mujer) somos puro instinto, no es verdad que no estamos hechos para la monogamia como una vez me aseguró un amigo – según un libro que estaba leyendo.

Cuesta, claro que cuesta, pero la recompensa es grande, grata y llena de satisfacciones.

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