Cada 28

Mi fe es el regalo más grande que el universo me da.

Como todo regalo, simplemente llegó y lo recibí.

Tal vez en algún momento de mi vida lo tuve por ahí guardado y juntando un poco de polvo hasta que circunstancias menos felices en mi vida me hicieron desempolvarlo.

Cultivarlo y ponerlo en el lugar más importante de mi vida.

Exhibir y lucir con orgullo ese bonito regalo que un día llegó a mi vida.

Le cuento a Isabella, que a veces sufre episodios de ansiedad,  que yo sufrí de depresión. Lo confieso sin ninguna vergüenza o pudor. Simplemente pasó que muchas veces no me sentía bien conmigo misma.

Probé terapia, psicoanálisis, lecturas de auto ayuda, meditación y unas cosas ayudaron más que otras.  Sin embargo,  lo único que realmente me devolvió a mi centro y a saber que todo estaría bien pasará lo que pasará fue mi fe. El amor incondicional a la vida y a todo lo que esta trae.

Mi fe en esta vida es la que me ha sacado de cualquier apuro o situación enredada. La que me da la certeza que en este viaje espinoso todo tiene una salida inesperada.

Mi mejor ansiolítico, mi compañera leal e inseparable, mi as bajo la manga, mi protección infalible y mi arma más letal.

Cada 28 le doy un pequeño espacio público a esta maravillosa certeza. Celebro a San Judas como símbolo de mi fe y al misterio de eso que no puedo terminar de entender ni explicar, pero a lo que me entrego absoluta y completamente.

Celebro a San Judas por todas las batallas que me ayuda a ganar a diario.

¿Es una promesa publicar cada 28 mi fe?

Es mi manera de agradecer. Es mi granito de arena para viralizar mi certeza : realmente la fe mueve montañas y ese maravilloso motor hace que todo lo imposible sea posible.

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