Hemos recorrido el mundo

en un tren imaginario

que nos lleva sin escala

a todos los países del mundo

que el globo terráqueo

no termina de inventar

cuando decidiste que el sol tocaría

con sus rayos de astro rey

Fiji

como primer punto del nuevo milenio

y nos embarcamos

al lance de mil horas de viaje

en un avión

sólo para nosotros cuatro

donde el chocolate y el plátano

son manjares deliciosos

y todo podía ser verdad

como disfrutar de un plato de Canguro

y algo hecho a base de Cocodrilo

así nos aventuramos a la vida

que amamos

y hacemos nuestra cada instante

yendo como gitanos

a instalarnos unos años en Miami

para salir desterrados y

regresar a Lima

ciudad que vaticinaste

– con algo de soberbia de antaño-

te quedaría chica

y seguimos ahí

10 años después

tratando de conquistar

sin armas ni estrategia

una ciudad gris

que abraza al mar

y nos mira de reojo

para saber si seguimos

al pie del cañón

y le hemos tratado de demostrar

que siete vidas tiene el gato

y que ni una grúa

ni la dieta del doctor Atkins

podrá hacernos bajar la guardia

Lima es nuestro hogar

la ciudad que seguimos

tratando de conquistar

la que abandonamos cada tanto

para recorrer la vida

sus mares y continentes

con una Navidad en París

un aniversario en Cartagena

el más auténtico plato de Pad Thai

algún cumpleaños en Trancoso

Stone Crabs en Montys

paseos de la mano por Buenos Aires

New York o Praga

muchas vacaciones mármol

que adoramos y repetimos

con niñas y sin niñas

como pareja que puede

tal vez

olvidar por un instante

que en nuestro hogar

que adoramos

nos esperan siempre ilusionadas

Alessa e Isabella

ellas comprenden y avalan

cada escapada

de fin de semana

que le robamos al calendario

las aventuras que van marcando

una nueva ruta en el mapa

que vamos trazando

con ganas de asaltar al mundo

y hacerlo nuestro

en húngaro

griego o romano

en elefante

tranvía

góndola

bicicleta

tren

subte

o a pie

caminando, paseando

cómplices de un nuevo episodio

en estos 14 años de

matrimonio feliz

 

Y seguimos sumando 7 años más

y otras tantas vueltas al sol

en trineo, crucero

y cualquier medio de elevación

con el regalo más hermoso

que nos llegó

después de un viaje a Turquía

donde una adivinadora te leyó

en fondo de café turco

la llegada de un niño rubio

que en realidad fue

un príncipe moro

que alegró nuestro corazón

un 28 de febrero

en nuestra ciudad favorita

del mundo

donde en un mar azul turquesa

somos felices los 5

bañándonos con algas y canciones de Marc

recorriendo la ciudad en Jet Ski

y comiendo stone crabs

con babero gigante

surcando el mar adriático en goleta

bajando a velocidad desmedida

la montaña más blanca

retratando Love y Hope

en la manzana del mundo

con León en coche

y en su caballo blanco

con esa maravillosa expresión en sus ojos

que aun no se la cree

haber bajando a este mundo terrenal

a divertirse

bailar como loco

y multiplicar esta felicidad

cada mañana

de melena despeinada

de tardes de 73

veranos de Asia

play listens

fiestas de disfraces

mundo de helados

Buenos Aires de testigo

Aruba para repetir pronto

Corte Inglés que se convierte

sólo para nosotros

en Galerías Velvet

en un Madrid

que nos espera siempre

y ahora muy pronto

en esta historia de amor

con cinco protagonistas

donde tú -mi amor- nos llevas

en carroza

o caminando “sólo poquitas cuadras

a recorrer la vida

que tan generosamente

nos regalas

y decoras

con un lazo lleno de amor

y aventuras

donde nos permitimos

ser

amar

compartir

caminar por cualquier calle

los 5 fantásticos

cantando sol solecito

para que el sol

el amor

y las risas

siempre nos acompañen

y nos permitimos

con más o menos ritmo

entonar Mamma Mía

a todo pulmón

bailando sin parar

en esta vida

que convertimos en fiesta

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No estás en edad

No estás en edad para poner esa foto en Instagram.

No estás en edad para usar el pelo tan largo, ni la falda tan corta.

Cuando somos niños no vemos la hora de ser adultos para hacer todas esas cosas que puede hacer la gente grande : fumar, tomar, manejar, salir hasta tarde… en fin, pensamos que el patio de recreo se volverá eterno cuando accedamos a cierta edad.

Pensamos que la campana para regresar a clases desaparecerá y todo será libertad y diversión ilimitada.

Cualquiera que ya pasó los 20 años sabe que pocas veces hemos sido más libres, más felices y con menos responsabilidades que en la edad escolar o universitaria.

La felicidad obviamente es un término relativo y muy personal, pero lo que es indudable es que mientras más grandes nos hacemos más crecen nuestras responsabilidades y a veces cambiaríamos uno de nuestros días agobiantes por volver a escuchar esa campana que nos regresa a la clase de matemáticas o que nos expulsa al patio para 20 minutos de recreo.

Es cierto que tenemos un montón de prohibiciones a esa edad. No todo está permitido y nos sentimos frustrados por un montón de cosas que todavía no estamos en edad para hacer.

En mi colegio por ejemplo la altura de la falda siempre fue un tema para mí porque consideraba mis piernas extremadamente flacas y la altura debajo de la rodilla con las medias altas sólo empeoraba esa percepción que tenía de mis piernas.

Siempre trataba de subir unos centímetros por aquí y abultar las medias para conseguir más volumen en mis canillas.

El maquillaje casi imperceptible, no pintarnos las uñas de un color muy exagerado, nada de aretes largos- en fin- cumplir con ciertas normas establecidas.

Ahora que tenemos edad para hacer lo que nos dé la gana -por lo menos con respecto a nuestro look. Cuando ya no tenemos un director de disciplina (en mi colegio era un ex militar que te metía palasos) que te diga que color de bufanda está permitido y cuál no, nos encontramos con otro tipo de normas establecidas por no sé quien.

Te siguen metiendo palasos aunque ya no sea con varilla de madera.

Me gustaría que me manden el manual dónde se indica hasta que edad o partir de que edad puedes poner una cara con corazoncitos en Instagram, o si hay alguna relación entre los centímetros de la falda y la edad cronológica. Que si el blanco en invierno- ahora sí porque está de moda. Que el taco muy alto, que zapatillas no, ahora sí porque están de moda. En fin, joder con tanto protocolo u opiniones personales.

Wait, claro que sé que existe algo que se llama criterio y que no vamos a ir achibolándonos por la vida hasta caer en el ridículo. Pero, aflojemos un poco (cómo dicen mis queridos ches) no seamos tan críticos, tan duros, ni tan rajones!

Ya hablé en otro post de lo que pienso de los pezones y mostrarlos con elegancia sutil o al menos no esconderlos como si nos dieran vergüenza u ofendiéramos a alguien con su erección. El Problema con los Pezones

Ahora diré lo que pienso de mostrar una lindas piernas con 50 y pico años o poner en tu perfil una cara con los emoticons que prefieras. Perrito, corazones, arco iris y todo lo colorido que se inventan cada día para darle un poco de alegría a nuestra vida y recorrido por las redes sociales.

Si te sientes linda con el bikini chiquito, úsalo. Si prefieres la ropa de baño porque te sientes más cómoda, excelente. Si ya decidiste no volver a usar una mini falda, perfecto. Si te encantan los jeans pitillo o tal vez no los soportas. Si los prefieres a la cintura o te acomodan más a la cadera.

Si amas los zapatos chatos o eres amante de la altura de los tacos.

Si te enloquecen las pieles, los brillos y el encaje.

Si eres mucho más plain, simple, minimalista,  hispter o hippie.

Maravilloso, estamos en una época en que todo está de moda. En que nos podemos asesorar gratis con Pinterest o inspirar del estilo de una blogger que sigamos en Instagram.

Todo lo que nos haga sentir más cómodas y bonitas, bienvenido.

Sentirnos lindas nos hará sentirnos más seguras y más felices, de eso no hay duda.

Criticar lo que usan o cuelgan los demás en sus redes no nos hará más bonitos y mucho menos más felices.

De eso no tengo ninguna duda.

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