Acerca de solmanía

Una mujer que para algunos puede ser dulce, pero para otros no tanto. Complicada, impredecible y muy predecible. Sensible y guerrera. Buena pero despiadada. Apasionada, madre, amante, poeta, publicista, decoradora, desordenada, leal, guerrera, femenina y bastante machista.

IG / Publico, luego existo

Sí, por supuesto que tiene un gran componente de vanidad.

Mostrar, enseñar. Exhibir.

Hace varios años cuando el mundo virtual y digital era ajeno y lejano en mi universo existían las fotos impresas en papel.

Yo las amaba y me generaba gran emoción mandarlas a revelar y esperar 72 horas para irlas a recoger. Llevaba mi sobre amarillo de Kodak al colegio después de haber descartado varias. Elegía las más bonitas y en las que salía mejor.

Armaba mis álbumes con gran esmero y dedicación para inmortalizar esos momentos en los que me sentía feliz.

Me gustaba mostrarlas. Me acuerdo que me moría por un profesor y nada me generaba más emoción que las fotos cayeran en sus manos y las pudiera ver.

Que nos vean.

Nada ha cambiado mucho.

Ponemos nuestras mejores fotos. Mostramos nuestra mejor cara. Compartimos nuestros planes, fiestas y viajes.

Ese gran álbum virtual que enseñamos al mundo y a nuestros seguidores genera grandes controversias.

Están los discretos, los que prefieren no mostrar mucho o nada : siempre hay alguien que no le gusta salir en la foto.

Están los que nos miran en silencio o los que nos comentan entusiastas y nos envían afecto a través de sus likes.

Y están, por supuesto, los detractores. Los que critican y satanizan a los que compartimos nuestras fotos e intereses en redes.

No hay mucho más que decir al respecto.

Lo que publicamos es simplemente la historia que queremos contar.

Compartir contenido en fotos, pensamientos o stories puede ser un intercambio divertido y enriquecedor si no nos genera adicción o caemos en la idea naif y superficial que uno tiene el cutis o la vida perfecta.

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Mi niña bonita

Hace 25 años que me siento más completa, más linda y en definitiva mejor persona.

Hace 25 años una personita adivino desde el cielo que aquí una persona la necesitaba mucho.

Esa persona aquí en la tierra soy yo y tú viniste a darme la mano y acompañarme para no perder el equilibrio en esta cuerda floja, que, a veces, puede ser la vida.

Todos los que conocemos a Alessa – de verdad – sabemos que la vida a su lado es más fácil, más bonita y mucho más poética.

Ser tu mamá es una bendición y el regalo más grande que me dio la vida.

En el reflejo de tus ojos me veo mucho, mucho más bonita, me siento mucho mejor mamá y sobre todo soy mucho mejor persona.

Gracias a la vida por regalarme a la hija que no pedí, pero que seguro soñé.

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Mujeres que regalan flores a otras mujeres

Para agradecerles, empoderarlas y aplaudirlas.

Para felicitarlas y abrazarlas por ese gesto , esa palabra y su hermosa valentía

cuando luchan, defienden y se la juegan por la otra o por los otros,

porque están ahí y con su aliento y respaldo hacen la diferencia:

esa diferencia que necesita el mundo para ser diferente,

que necesitamos las mujeres para atrevernos y sentirnos respaldadas

entre nosotras.

Flores para esas mujeres que aman y se solidarizan contigo, con nosotras, con los demás.

Mujeres que reconocen en las otras su brillo, magia, bondad y sabiduría.

Mujeres que admiramos a otras mujeres porque reconocemos en ellas su grandeza y, al hacerlo, reconocemos en ellas mucho de nosotras mismas.

Mujeres que regalan flores a otras mujeres

Creo en los rituales

Creo en los rituales porque hacen consciente lo que tenemos inconsciente.

Creo en los rituales porque como dice El Principito hacen de un día ordinario un día extraordinario.

Porque de esta manera le podemos poner nuestro toque extra y personal a la vida.

Toma las tradiciones y decóralas a tu manera

Hace muchos años compartimos con mi familia una hermosa tradición que hemos convertido en un ritual para empezar el año.

No siempre nos ponemos de acuerdo en la fecha. Al ser 5, León también está incluido, no todos tienen el mismo ímpetu ferviente que yo tengo.

Sin embargo, ponemos nuestra dosis de espíritu familiar y ahí vamos…

Este 2019 decidimos realizarlo domingo 6 de enero que coincide con la bajada de Reyes que para muchos representa la ofrenda de regalos.

Para mi poder sentarnos en familia y compartir nuestros deseos es el mejor regalo que nos podemos hacer y así empezar nuestro año.

Les cuento en que consiste.

Elegimos un lugar especial, puede ser en la casa o fuera de la casa.

Leemos en voz alta lo que escribimos el año anterior.

Nos sorprendemos al comprobar que muchos de nuestros deseos se materializaron a lo largo del año. Otros no, pero tenemos la posibilidad de re evaluarlos para ver si este año los seguimos apuntando.

Lo que queremos mejorar como familia

Lo que queremos lograr como familia

Lugares donde queremos viajar juntos

Motivos por los que estamos agradecidos

Luego un mapa más personal que cada uno lo va declarando por turnos :

Mis metas del año

Cosas que quiero mejorar

Agradecimiento personal

Y lo que deseamos para cada uno de la familia

Lo tenemos todo apuntado en un cuadernillo y soy una firme convencida que somos nuestras declaraciones.

Somos lo que declaramos y si queremos algo hay que decirlo fuerte y claro.

Y que más fuerte y claro que con un lápiz y un papel : poner en blanco y negro eso que queremos ver materializado.

Apuntar nuestros deseos

Fijar nuestras metas

Quererlo tanto que el universo no tenga más opción que otorgárnoslo.

Realmente, realmente quiero esto para mi??

No es el deseo una imaginación, sino una perfecta atracción

Los tacos, mi marido y yo

Lo conocí en febrero del 96 y no sé si fue amor a primera vista, pero sí -definitivamente – atracción a primer contacto.

El contacto se dio con nuestras miradas, charlas y el día a día que compartíamos en una oficina en San Isidro.

En enero del 97 ya sabíamos que nos casábamos. Nuestra fecha era para el 17 de mayo, un año exacto después de nuestro primer beso… así de románticos y precisos somos.

Ahora, aquí va el trasfondo verdadero de este post.

Cuando empezamos a anunciar nuestra boda recibimos toda clase de comentarios y felicitaciones.

Recuerdo que un amigo comentó : el chato tendrá que entrar con zuecos a la iglesia.

El comentario lo hizo con cariño y muy buena onda.

Ahí RECIEN caí en cuenta que Edu era (y sigue siendo) unos centímetros más bajo que yo.

Eso no había sido un problema para nosotros, ni lo es, ni lo será nunca, pero aparentemente sí es un problema para varias personas.

Hace unos días recibí un comentario y decidí que este sería el tema de mi próximo post : tú eres la esposa del señor ese chiquito, no? (les dejo a su imaginación el tono y expresión de la simpática señora)

Yo estaba con Ale – mi hija mayor. Las dos sentimos exactamente lo mismo : pena por esa señora y su chatura emocional.

Decido compartir porque no es la primera vez que alguien hace algún comentario refiriéndose al tamaño de mi esposo.

La diferencia es abismal entre un : chato lindo, mi pequeño! o cualquier otro comentario cargado de cariño versus los 300 comentarios desatinados, sin la menor empatía y teñidos de burla o desdén que he recibido en los 22 años que llevo con el hombre más grande que me regaló la vida.

– ¿A tu marido no le molesta que uses tacos???

No, absolutamente no.

Todo lo contrario le encanta verme alta, guapa y lucir su amor a mi lado.

Él es así de generoso y de seguro de sí mismo y es lo que me enamora cada día (entre otras muchas cosas).

La chatura emocional de muchos hace que prevalezca el prejuicio, los estereotipos y su propia visión del mundo frente al respeto y tolerancia que debe existir cuando vemos algo distinto : una mujer más alta junto a un hombre que la mira feliz y enamorado.

Un hombre más bajo del brazo de una mujer que vive feliz y convencida que se sacó la lotería.

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La Bondad

La Bondad me recuerda a mi abuela alimentando a todos los muchachos del barrio.

Así los llamaba ella : los muchachos.

En realidad podrían haber sido pirañitas o chicos de mal vivir, pero ella siempre les daba la bienvenida y, no discriminaba cantidad (podían ser 5, 8 o 10) ni tamaño ni aspecto y tenía un plato de comida para ellos. Siempre.

La Bondad tiene forma, color, aspecto y sobre todo acciones concretas.

La Bondad para mi tiene nombre, sonrisa, amabilidad.

La Bondad puede estar representada por la Madre Teresa de Calcuta o por una mujer que guarda silencio para no lastimar al otro. También por la persona que alza la voz para reclamar sus derechos y el de los demás.

Sobre todo el de los demás.

Para mi la bondad está representada por lo que hacemos por los demás a pesar nuestro.

Aquí si vale postergarnos un poco y pensar en el otro antes que en nosotros.

Escribo este post porque muchas veces he mencionado lo indolente que siento al mundo, pero también he descubierto que si uno busca la bondad la encuentra en todas partes.

En un mail amable. En el agradecimiento. En una palabra bonita. En un halago sincero. En ese whatsapp que esperamos. En lo inesperado. En tomarse el trabajo. En esperar con paciencia. En mirar a los ojos. En dar un poquito más de lo que nos piden. En acompañar. En escuchar en silencio. En hacer esa llamada. En confiar. En reconocer.

He encontrado bondad en plena calle en NY cuando alguien te para y te dice que tu saco te queda hermoso.

Cuando alguien te cede el paso. Cuando recogen el papel que se te cayó.

Cuando te desean el bien con todo el corazón.

Cuando se alegran por tus alegrías.

Cuando somos prudentes, cautos y nos quitamos los zapatos para no hacer ruido y no incomodar al otro.

Sí, otra vez : cuando nos postergamos un tanto o bastante en bienestar del otro.

La bondad hace brillar y te hace brillar.

Es esa velita que enciende las otras y genera luz, fuego y esplendor.

La bondad contagia e inspira.

Nos cambia el día, la semana y de repente la vida cuando vamos llenando nuestra mochila de pequeños gestos que luego a forma de eco retumban en nuestro interior como el recuerdo de mi abuela y su idea de compartir el pan.

Que más que pan era un buen plato de pollo o cualquier cosa súper rica que se le ocurría preparar. No era lo que le sobraba, era lo que decidía aumentar en la olla para regalar felicidad a los más desafortunados.

Han pasado más de 30 años de esta historia de mi abuela en su casa de Lince y hoy más que recordarla la honro y se lo cuento a mis hijos y a todos los que lean mi post. No sólo como inspiración, sino sobre todo con esperanza de decir que la bondad es una elección que podemos hacer a diario.

Una elección para iluminar nuestro día y así en nuestro esplendor encender el mundo.

 

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Isa y yo no nos parecemos

Isa y yo no nos parecemos,  pero ella entre todas las madres del mundo me escogió a mi.
Así es ella de generosa y especial.
Aunque no me gusten los perros y cuide mi forma de vestir más de lo que ella entienda, me eligió a mi.
Pudo escoger a una madre perruna, pero ya se resignó a que mi amor por los animales sea distante y esquivo.
Pudo elegir a una madre más relajada, pero me acompaña a la peluquería y acepta que le regale una manicure y que ésta le dure casi dos meses. (Isaporfacambiateelesmalte)
Me pregunta alguna vez súper afanada y entusiasmada sobre su look y es, para mi, música para mis oídos.

Me encanta verla arreglada y lucir un estilo chic y despreocupado que sólo ella tiene.

Isa desayuna tomates, casi nunca lee mis posts y tiene una manera de relacionarse con los demás como para dictar cursos y dar cátedra.

Cómo sé que este post sí lo vas a leer, trataré de no explayarme tanto y ser ligera y divertida (madrenoseastanintensa)

Isa debe ser al menos la top 5 favorite person de toda la gente que la conoce.

Tiene una enorme capacidad para hacerse querer, terminar de favorita y ser invitada a los planes más épicos del mundo mundial.
Nunca deja de sorprendernos con sus mil planes y escapadas a distintos lugares del planeta. Ella respira libertad y emana simplicidad.
Así, de ese modo, eligió su siguiente destino: Madrid sin escala.
Lo decidió un día, hizo sus trámites y nos dio la noticia.
Ella hace unos años, y a pesar de parecer desapegada, dijo firmemente que no se iría a estudiar fuera porque no se quería separar nunca de mi.

No quería separarse nunca de mi.

Esa es la mayor declaración de amor que Isabella me ha hecho.

Hoy desafía sus temores y se lanza al mundo como ella lo sabe hacer : valiente, decidida y con su permanente serenidad.

Se va a conquistar Madrid y a seguir diseñando el mundo.

A Isa y a mi nos encanta dormir y hacer planes en la comodidad de nuestra casa. Eso y nuestro amor por el diseño nos impulsó a ser socias y lanzarnos a la aventura de las pijamas.

No podríamos tener un mejor negocio juntas : nada nos gusta más que estar en la cama.

También nos fascina pasear por Gamarra, recorrer las calles feas, meternos a todos los huecos y negociar con los proveedores más exóticos que puedan existir.

Amamos los anticuarios, comer rico, la playa, el sol, el mar y un buen gin tonic con frutos rojos.

Con Isa nos reímos, discutimos, guardamos silencio, escuchamos música y nos comunicamos por whatsapp.

La tecnolgía, el color y el diseño nos une.

Me encanta mandarle mi lista de pendientes y si está de buen humor los cumple en 5 minutos como si fuera la más aplicada alumna oriental. Es eficiente e impecable.

Si está de malas me deja en seen y no responde hasta el día siguiente después del medio día.

Ahí, de cierta forma, me hace recordar a nuestro gato que se despereza largamente, camina sin prisa y no se engancha demasiado con nada.

Isa es dulce y fuerte a la vez, por eso se identifica con los elefantes.

Pinta cuadros con animales, ama el limón, el puré de papa y la vida simple pero sofisticada.

Isa se marcha a España y nos deja a todos en Lima pendientes de su desarrollo, crecimiento y conquista del mundo europeo.